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El ascetismo en el Bhagavad Gitâ
 

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Dra. Olivia Cattedra
I Jornadas Medieval, Noviembre 2009

Introducción:

Me voy a referir al ascetismo en el BG, el cual pertenece al MBH que se ubica en al termino de la edad antigua tardía o anuncio del medioevo, no tanto en cuanto a su temporalidad cuanto a su lugar en la construcción de la corriente devocional religiosa conocida como Hinduismo.

En este sentido, el rumbo que emprenden las técnicas ascéticas en este periodo se desarrollan en un marco complejo que implican:

1) La aculturación de las tradiciones brahmánicas con las corrientes de los renunciantes.

2) Las distintas interpretaciones del fenómeno del ascetismo lo cual se refleja en diversos términos que entran en juego en torno a la noción de ascetismo y que comentaremos en esta comunicación. Términos tales como satya, el principio de realidad y veracidad, brahmacârya, término de compleja traducción; tapas el ardor ascético purificador; vairagya o despasionamiento, tyâga o abandono de los frutos de la acción y sannyasa como renunciamiento completo.

Esencialmente, el problema del ascetismo en la épica es que dará paso a un ascetismo intramundano por paradójico que resulte este término, y todas sus consecuencias en torno a lo que se conoce como los distintos órdenes de las diferentes naturalezas concretados en relación al tema de los dharmas relativos.

Para ilustrar tal complejidad presentare tres ejemplos: Astika, Vidura y el BG en si.

1. El yoga de la épica: el Mahâbhârata

La India pre-medieval hereda la noción védica. del brahmacarin o brahmacârya más las prácticas de tapas, el ardor ascético, de suerte tal que en esta época tan compleja que se extiende cerca de mil años, la noción de ascetismo será sinónimo de Yoga en sentido amplio.

A su vez, en el poema épico conocido como Mahâbhârata, la clase de disciplina implicada en el término yoga es aquel referido al entrenamiento espiritual indicado para el estadio de amo de casa y del guerrero dentro de los principios del varnasramadharma.

Este concepto es una formulación relativamente tardía del hinduismo clásico, que agrupa los cuatro estilos de vida, las cuatro edades y las cuatro metas posibles de toda existencia.

En este contexto, el ascetismo dentro de la épica se inscribe dentro de un
movimiento complejo que implica las herencias de aculturación entre la tradición brahmánica y los renunciantes, más la interaccion de estas dos dentro del hinduismo clásico y aun dentro de la problemática ascética encuadrada, ya en la época escolástica, por la tensión existente entre las interpretaciones de Sankara (s VII d. JC) expositor de la corriente del no dualismo extremo, y de Râmânuja (s. IX d. JC) quien introduce y enfatiza los aspectos devocionales.

El yoga de la épica, es un yoga intramundano, y uno de las doctrinas centrales en torno a la cual se organiza, recuperando su raíz védica, es el concepto de veracidad: satya, con lo cual muestra una perfecta continuidad con el mundo védico nítidamente asentado sobre la noción de verdad y orden: satya y rta.

Por otro lado, la noción de brahmacârin o estudiante de Brahman, que es el antecedente más antiguo en torno al tema del ascetismo en el mundo védico, adquiere muchas diversas lecturas e interpretaciones e implicancias, sin perder en ningún momento la condición de celibato que justamente es la limitación entre el aspecto mundano y el aspecto estrictamente ascético.

Un tercer aspecto central que aqueja el periodo es como la naturaleza predominantemente rajasica de los príncipes y guerreros puede aceptar la
intensidad del entrenamiento purificador de tapas; es decir, si el ascetismo es la sattvificacion de rajas, como hace el príncipe para ir en contra de su naturaleza energética.

Posiblemente este sea la dificultad que hará que, en el transito de los tratados estrictamente ascéticos hacia el BG, el concepto de vairagya (termino de marcada presencia del elemento rajas) se derive a tyâga.
Comentaremos algunos ejemplos.

2 . El tema del Brahmacârin y el precepto de Veracidad: Astika

La historia de Astika es sumamente ilustrativa. Se trata de un joven brahmin, descendiente de las Nâgas, quien es convocado para evitar que la totalidad de ellas fueran destruidas en el sacrificio llevado a cabo por el rey Janamejaya.

Durante este sacrifico fue relatado y recitado por primera vez el Mahâbhârata. Paralelamente, la historia de este joven presenta por lo menos dos aspectos interesantes. Por un lado la problemática del asceta dentro del camino de trasmigración, es decir, el conflicto con otro estilo de vida representado por el ritual, y la fuerza de la realidad como acto de verdad. Veamos la historia del nacimiento de Astika.

"...Érase una vez la celebración real del rey Janameyaya, durante el cual se realizo el sacrificio de las Nâgas, que, debido a una maldición de su propia madre, estaban destinadas a morir por el fuego.

El único capaz de detener este sacrificio fue el brahman Astika, cuyo nacimiento es así referido:

Érase la estirpe de los sabios Yayavaras de la cual no había quedado progenie, y por ello estaban condenados a colgar del techo de una cueva cabeza abajo.

Pasaba por el lugar un gran asceta, vidente de votos estrictos, de nombre Jaratkaru, quien intrigado, les preguntó:

“…Quienes sois vosotros?
Somos los Yayavaras, videntes de votos estrictos, que ahora, oh brahmín, nos vemos obligados a colgar hacia la tierra por carencia de progenie.

Solo ha quedado un descendiente nuestro...este hombre de poca fortuna ha venido a ser un asceta, y en su locura no quiere tomar esposa que le de hijo, por ello nos vemos obligados a colgar de esta cueva, pues nuestro linaje está extinguiéndose, y no recibimos ayuda de semejante sujeto, que nos condena como si fuéramos criminales...Y quien eres tú, que como un pariente te apenas por nosotros, deseamos saber quién eres y porqué penas por nosotros, que, ciertamente somos meritorios de pena?

- Ustedes son mis ancestros, padres y abuelos, díganme lo que debo hacer, yo mismo soy Jaratkuru

- Esfuérzate hijo, esfuérzate por la continuidad de la familia, por tu bien así
como por el nuestro, porque este es el dharma

- Siempre me negué a tomar esposa, pero por vuestro bien lo haré, con esta condición y no de otra manera: una virgen que tenga mi propio nombre y que me sea dada por sus parientes como una limosna, y a quien esposaré con los ritos apropiados.

....así sucedió, y a la princesa Jaratkuru nació un hijo de fuerte voluntad, Astika de nombre, asceta de alto espíritu y maestro de los Vedas y de sus brazos, imparcial al mundo, que despejo los temores de su padre y de su madre..."

Es este joven que así ha nacido y que porta en su nombre el sello de la realidad, quien interviene en el sarpasattra para evitar el aniquilamiento de su linaje. Su adhesión al principio de la verdad hace de él un brahmacârya. Atiende junto con el rey el largo ritual permaneciendo ambos en estado de consagración. Este último es necesario para que el mismo rey pueda actuar como ofrendante del ritual, dîksita. El estado de consagración se mantiene mientras el estado de conciencia del consagrado se limite a perseguir altos fines y hable solo la verdad.

El relato de Astika es clásico como ejemplo del brahmacârin post védico, centrado en torno a la verdad y realidad, y como ejemplo ilumina especialmente las problemáticas inherentes al mundo del ritual frente al mundo ascético.

La noción de brahmacarya, que reaparece en la base de las técnicas psicofísicas del yoga clásico y tardío, tiene sus antecedentes, por supuesto, en las upanisads


En la Chând Up. 8.3 relata el proceso de los discípulos de Prajâpati, setur
vidhrtih, las dimensiones de los distintos mundos, a los que se debe acceder por la metodología acá llamada brahmacarya y definida como la devoción al estudio y el desapego.

El concepto evoluciona en numerosas instancias y por ejemplo observamos que significa "morar en la sabiduría eterna, en el Veda...", o bien "...la completa ausencia de perturbación o emoción erótica en la mente, los sentidos o el cuerpo..."

Estrechamente ligada a la noción de brahmacârin, es la de tapas, que se
encuentra tan temprano como en el Rg Veda, indicando la puesta en juego de las propias fuerzas espirituales, de modo de auto generar el calor que “quema, consume, y destruye las fuerzas negativas y en ultima instancia toda forma de impureza…”, de suerte tal que el tapas es el instrumento central de la purificación ritual que, destruyendo la contaminación propia del plano humano, al menos de los aspectos negativos de lo humano, despeja y habilita la dimensión divina para que esta se reconozca y reencuentre a si misma, pues “aquello que es humano, es inauspicioso en el sacrificio”. Aquí vemos aparecer el principio de afinidad en la búsqueda espiritual, que en última instancia está reflejando la naturaleza no dual de la realidad última según esta se entiende en la base de todo el pensamiento ortodoxo.

La Dr. Urmila Rani, autora de un estudio clasico, The concept of religion in the Mahâbhârata, analiza las distintas implicancias religiosas-espirituales según los diferentes estadios del hombre en una visión no ascética por un lado, y por otro, inserta dentro del esquema del varnasramadharma. Nos dice "...el Manusmrti ha definido la religión en cuatro aspectos; estaría la sruti o conocimiento eterno, o código eterno de conducta; la smrti o memorias de los sabios otorgadores de leyes o experiencia de los antiguos; sadâcara el comportamiento de nobleza o de otro valor caro a nuestro ser conciente. Finalmente, la religión pura..."

3. Los maestros del Mahâbhârata

La presencia de los maestros espirituales que son, además, maestros de vida y de destinos es un tema esencial en la épica. Vyâsa, Vidura y Drona son los maestros más relevantes del MBH.

Consideremos como ejemplo, el caso de Vidura, que resulta interesante porque muestra el límite de ciertas enseñanzas. Así como en el texto de Astika observamos la tensión del asceta entre los distintos deberes de los diferentes estadios de la vida (el amo de casa y el asceta), aquí el "tío" Vidura se encuentra, también, confrontado, con el limite impuestos por las varna (mal denominadas casta).

El asunto es del siguiente modo: ante el insomnio causado por la proximidad de la batalla, el rey Dhritarastra convoca a su sabio pariente, el tío Vidura para que venga a entretener su desvelo. El dialogo entre ambos muestra la gran riqueza de la tradición "cotidiana", y como las altas enseñanzas de las upanisad y del yoga comienzan a adaptarse a las necesidades del hombre común, al hombre en pleno proceso de evolución en medio del varnasramadharma.

Y las enseñanzas y consejos de Vidura prosiguen en concordancia con la
necesidad del alma del anciano y ciego rey; constituyen una suerte de karma yoga intramundano, para príncipes u hombres activos en el plano social, estas enseñanzas perduran hasta el mismo límite, señalado por la índole de la conversación.

En tanto los temas rondaron las preocupaciones de la vida y el placer, Vidura se explayó. Cuando el rey ingresa en cuestionamientos sobre la vida y la muerte, Vidura se detiene y muestra su limite: el no puede hablar de ello. Lo prohíbe su condición espiritual, signada exteriormente por su casta.

Envía por su maestro, y lo hace telepáticamente. Adviene uno de los sagrados jóvenes:

Sanatsujata, quien prosigue las enseñanzas en otro plano espiritual. He aquí un fragmento del texto de Vidura, con una fuerte impronta no dualista:
“…El uno sin segundo, que tú no comprendes, es la verdad, oh rey, es la
escalera al cielo, el bote en el océano.

El que perdona tiene un solo defecto, otro no se le encuentra, y es que la gente piensa que el hombre que perdona es incompetente.

La única ley es el mayor bien, el único perdón es la paz final y última, la única sabiduría es la intuición interna, la única ahimsa es el camino a la felicidad…”

En este caso, el ejemplo apunta a apreciar otro aspecto de la aculturación que es el conflicto de castas y el principio metafísico que, hipotéticamente, estaría detrás de él y que tendría que ver con estar preparado, habilitado, para recibir y transmitir el conocimiento sagrado.

No podemos dejar de mencionar, aun brevemente, que con los tratados épicos, hay otro conjunto de reglas que cubren literariamente lo que se conoce como dharmasastras, tratados del dharma entendido como normativas socio religiosas, a veces devocionales, Los dharmasastras son escritos socio religiosos, incluso devocionales que procuran mantener el orden dentro del nivel socio-biológico, a diferencia de las upanisads donde, por ejemplo, el tema del renunciamiento se considera desde el punto de vista epistemológico, mientras que Kautilya), autor del Arthasâstra prohíbe el renunciamiento a los que no han pasado por el estadio de la familia, prefieren el orden del grhasta.

4) El asceta en el Bhagavad Gitâ

El texto comienza alentando al príncipe a ir a la guerra, mensaje que no debe comprenderse como un alegato bélico desde luego sino como un aliento a la acción y al compromiso y al mismo tiempo como una advertencia que evidencia la necesidad de comprender tanto la forma en la cual las practicas ascéticas se contextúan en el texto cuanto la necesidad de atender una divisoria de aguas respecto de los dharmas calificados o dharmas relativos.

Lo que es conflictivo en un nivel se organiza en el otro; y hacer lo correcto
implica primero un nivel exterior relacionado con un orden externo, concretamente la aceptación e internalización del varnasramadharma, y mas profundamente desde la concordancia con la propia conciencia. Así las cosas, antes de introducirnos efectivamente en el tema del ascetismo en el BG, es menester haré una breve introducción al tema de la ascética en la épica. En este caso nos restringiremos a la ética en el MBH.

Puesto que el ser humano es el punto de encuentro de muchas dimensiones del ser, hay un momento crucial en la vida que suele desatar la búsqueda espiritual en cualquier estado en el que el hombre se encuentre y tal crisis estará dinamizada por la necesidad de poner en orden esas dimensiones, ordenamiento que necesariamente acarreará un replanteo tanto axiológico como ascético no importa en que estructura moral se dé.

Zahener presenta una división psicológico-teológica de los doce primeros
capítulos del tratado. Consideramos que a la misma habría que agregar la
metafísica, en relación a los últimos seis capítulos. Zahener introduce, además, un apéndice con datos muy precisos en torno a la ubicación de los espacios ascéticos.

El planteo ascético-psicológico se da en los primeros capítulos, en tanto que el ascetismo como prácticas más sutiles se plantan en torno a los capítulos V y VI. En todo caso, la noción de ascetismo es generalmente definido como un entrenamiento del alma. Ahora bien, las secciones más importantes en relación al tema del ascetismo o del entrenamiento anímicos se darán: en la enseñanza del discernimiento, del capitulo II, el final del mismo donde presenta una suerte de escalonamiento que refleja el desencadenamiento del desorden, la pregunta clave del capitulo III, la ubicación del plano del conocimiento en el capitulo IV y la renuncia propiamente dicha en el capitulo V. Una vez más la culminación se halla en el capitulo VI, que desarrolla “el verdadero yoga” permitiendo trazar un paralelo más cercano al tratado yoguico clásico que condensará todas las enseñanzas: el Yoga Sûtra de Patâñjali.

Este capitulo plantea la necesidad del discernimiento espiritual. Discernir que cosa? Explicar el conflicto existencial revisando los diversos planos ontologicos que concurren a la encarnación y la necesidad de instalar un reordenamiento psicológico jerarquizado que respete y responda la problemática básica generada por la dualidad esencial del hombre.

El capitulo III muestra la dimensión activa de la vida. La vida es acción, y se impone actuar, como veremos posteriormente, tal acción debe encuadrarse dentro de la naturaleza de la encarnación. Esta tiene una razón de ser en los efectos de las acciones de las existencias previas (karma de arrastre) y en tanto efectos y consecuencias es de una determinada naturaleza (svabhava) la cual habilita, determina y especifica una función precisa que se articula en un orden total. A esta función se la denomina dharma y debe ser entendida como un hacer constitutivo, sustentador de la totalidad. Cada uno de los capítulos que se extienden desde el capitulo II hasta el VI agregan elementos por los cuales es fácil advertir el tenor que adquiere el entrenamiento espiritual hasta desembocar en la noción de tyâga o renuncia a los frutos de la acción, propia y necesaria para el hombre de mundo al cual ejemplifica el arquetipo del príncipe Arjuna.

Veamos con más detalle

4a) En el capitulo II:

Entre los versículos 11 a 38 se expone la antigua sabiduría del sâmkhya tal como ella se ve reflejada en las upanisad.

Para comenzar a esclarecer al príncipe, atrapado por su conflicto emocionalexistencia, Krishna lo conduce a reflexionar acerca de qué valores últimos dirigen la vida, otorgando una nueva dimensión a la batalla en ciernes: "...Oh Arjuna! Hay una batalla que ganar antes que nos sean abiertas las puertas del cielo. Felices son aquellos guerreros cuya actitud es participar en esa guerra...y no luchar por la justicia es traicionar tu deber y tu honor; es despreciar la virtud...."

“La vida eterna es diferente de sobrevivir a la muerte, la cual es dada a todos los seres encarnados. Es la trascendencia de la vida y de la muerte. Estar sujeto a la pena y el dolor, ser perturbado por los sucesos materiales, o desviados por ellos del camino del deber que debe ser transitado, niyatam karma, nos muestra que aun somos victimas de avidyâ o ignorancia…”

Enfatiza el maestro que los esfuerzos en este camino, el camino de la vida hacia la sabiduría, no se pierden: esta es una novedad importante para consolidar la perseverancia y el compromiso espiritual. Toda acción cuenta. La decisión es un factor psicológico crucial: determina la forma, el curso en que la energía psicofísica seguirá su camino: “…v. 41: El entendimiento de aquel provisto de decisión es singular; pero los pensamientos de los indecisos tienen muchos caminos y es …….”

El hombre debe actuar sin pensar en sus frutos (v. 47), comenta Radhakrishnan: “Este famoso verso presenta el principio esencial de la acción desinteresada….nada importa excepto la buena voluntad, el deseo de cumplimentar el propósito de Dios. El éxito o el fracaso no depende del individuo sino, y también, de otros factores. Giordano Bruno decía: he luchado, y esto es suficiente. La victoria está en manos del destino…”
Al final del capítulo la descripción del proceso psico-emocional de desordenamiento que concluye en el apego y su reversión, constituye no de los aportes más claros en la continuidad del ciclo mente inferior y conciencia superior, y como esta continuidad se desordena gracias a la perdida de control sensorial y como debe ser abordada para recuperar el equilibrio y la elevación propios de la unidad espiritual. Una vez más vale recordar que se trata del logro de la sabiduría y, según veremos en reiteradas oportunidades, el dharma del sabio es controlar sus sentidos: v. 61 ss."...Hay que retraer la conciencia de los sentidos y verterla en la armonía interior sentándose pues en meditación y con devoción, el alma encuentra descanso en Mí. Cuando los sentidos están en armonía, se obtiene serena sabiduría. El apego surge del deleite en los placeres de los sentidos; del apego surge el deseo y del deseo la lujuria y el ansia de posesión; y esto conduce a la pasión y a la ira. La pasión turba la mente y merma la memoria, haciéndonos olvidar nuestro deber. Esto acarrea la
insensatez y la insensatez lleva al hombre a la destrucción. Pero el alma que a pesar de estar en el mundo de los sentidos, mantiene sus sentidos bajo control está libre de apego, y descansa serena...."

4b) En el capitulo III:

Empujado hacia una contemplación que trasciende las apariencias, Arjuna
enfrenta en este capitulo la aparente diyuntiva entre el camino de la accion o el conocimiento: (v. 3 jñânayoga-karmayoga)36, y secundariamente, entre acción e inacción (karma-niskarma); debate además, acerca de cual es el lugar que corresponde al renunciamiento (sannyasa) en este esquema y en relación a un príncipe. Es decir, para un hombre aun mundano, no un santo ni un sabio. Por tanto, se cuestiona la capacidad para involucrarse, el compromiso, para poder asumir con responsabilidad la propia vida. Siempre y en primer lugar, el compromiso debe considerarse desde las instancias de la encarnación y su planteo aunque sin egoísmo. El v. 6 introduce una advertencia respecto de la hipocresía, es decir, la división entre el plano mental y el comportamiento.

Por otro lado, es menester preguntarnos si, acaso, ¿es la acción tan libre como sospechamos cómodamente instalados en nuestra conciencia de vigilia, con la fluimos en la dimensión temporo espacial? Esta pregunta es crucial para el occidental, que suele instalarse en una visión heroica, aunque individualista, de la libertad a ultranza. Sin embargo, es necesario comprender la naturaleza y sus fuerzas; la situación del hombre encarnado en y entre las fuerzas de la naturaleza y allí dos opciones, o las reconoce y se adapta libremente, encontrando en esta elección (libre albedrío) de la adaptación la Libertad, o bien es manejado ciega, compulsiva y encadenadamente por las fuerzas de la naturaleza, prakriti, que en su misma constitución es definida como inconciente.

A este propósito, un aspecto critico para los estudiosos de la espiritualidad india y oriental es comprender que el hombre encarnado es un ser mezclado. Como tal, está sujeto, dualmente, a las fuerzas tanto espirituales como naturales. Estas últimas prevalecen gracias a un mecanismo inconciente, desapercibido. Para quien que advierta semejante mecanismo comprendiendo a rajatabla que, aunque el hombre sea un ser espiritual, al estar encarnado está sujeto a las leyes de la naturaleza, ése ser fluirá, en el sentido de acompañar, tales fuerzas naturales, observara cual predomina, cual está actuando sobre cual otra, y así, traduce Mascaró: “se ve libre de su hechizo”, con clara referencia al poder obnubilador de mâyâ, acá asimilada a prakriti. Sin embargo, la traducción es correcta filosóficamente pero no filológicamente. El texto original expresa: prakrteh kiryamânâni gunaih karmâni sarvasah ahamkaravimûdhâtmâ karta ‘ham iti manyate.

La naturaleza acciona, opera todo gracias a sus cualidades (fuerzas-guna) el Atman traicionado por el “yo” considera (mayate ver bien) “yo actúo”
El tema es justipreciar acertadamente el influjo natural, que es insalvable hasta determinado punto., Ese punto es una cierta prevalencia de la conciencia espiritual. El tema, tiene relación con el mecanismo del karma de arrastre.

Radhakrishnan insiste “…hay diferentes planos de nuestra existencia conciente y el ser que actúa bajo su ego atribuye a este la agencia de las acciones olvidando el determinismo de la naturaleza. De acuerdo con el Gîtâ, cuando el ego está completamente sujeto a la naturaleza no actúa libremente. El cuerpo, la vida y la mente pertenecen al ámbito del entorno…”. Otro nivel es quien aun sin estar liberado, comprende esta situación energética – y realmente en esta ocasión cabe con precisión el adjetivo energético- y entonces se adapta. Sólo el sabio, puede vislumbrar en este engarce, la libertad.

El versículo presenta una de las enseñanzas más cruciales de todo el horizonte indio:"...Es mejor cumplir la propia tarea dharma, (svadharma), aunque humilde que la ajena aunque grandiosa, pues morir cumpliendo la propia tarea es vida, y vivir cumpliendo la tarea ajena es muerte..."38. Este
famoso versículo nos redefine, en términos hindúes, la libertad como consecuencia con el propio dharma. Un tema paralelo, en 2:16, en lo que hace al eje realidad/irrealidad. Respecto de esta ultima enseñanza, es fundamental advertir la correlación metafísica entre realidad y libertad. En efecto, la meta permanente del pensamiento indio –en particular a través del Vedânta- es buscar la liberación, moksa. Se trata de liberarse de la irrealidad y alcanzar el ser, libre por antonomasia. Ahora bien, lo que es, y que es real, es en su intima esencia, libre. De ahí que ser es ser libre y por lo mismo, la acción del ser o desde el ser es una acción que construye, en tanto que la acción desde el ego – esencialmente falso- diluye, confunde, y ata a las consecuencias karmicas, aun cuando tal atadura deba verse, en último caso, como irreal.

Decididamente, el capitulo III instala el nudo gordiano del problema humano: el nivel emocional. Así encontramos una de las más agudas preguntas de Arjuna, definitorias del conflicto de la condición humano alejada del trabajo y la perspectiva espiritual: 3.36:"...Oh Krishna! que misterioso poder empuja al hombre a actuar pecaminosamente, incluso sin quererlo, como si no tuviese voluntad?...".

La respuesta remite, nuevamente, al proceso de desintegración/integración psíquica que ya emos analizado a fin del capitulo II. Otra vez, y recordemos que la reiteración es parte esencial del aprendizaje espiritual, el proceso de desorden y orden ser vuelve a describir, pero en este caso el énfasis se sitúa en los dos grandes enemigos del alma: el deseo y la ira kama y krodha, He aquí la traducción de Mascaró: “...La ansiedad y la ira, que surgen de la pasión, son la fuente de la maldad y el foco de destrucción: reconocerlas como enemigas del alma..."

4c) En el capitulo IV:

Este capitulo comienza planteando una fuerte raigambre védica, y lo hace
mediante la invocación del linaje o genealogía espiritual y reflexiona acerca del conocimiento, y unifica ambos conceptos vedicos. El conocimiento es lo que libera, ¿Cómo se instala tal conocimiento liberador? Se trata tanto de brahmatapah como de jñânatapas.

Conocer es conocer que todo es uno: Brahman es Uno y es Todo; la íntima unidad e interdependencia de la vida y todas las consecuencias espirituales, éticas y energéticas que esto implica, la dinámica entre lo idéntico y lo disímil. Conocer y por consiguiente, actuar correctamente, lo cual en el contexto del Gîtâ es la enunciación de la doctrina de la acción con desapego.

Ello implica diferenciar acción e inacción. “En tanto y en cuanto actuemos con una actitud desapegado, nuestro equilibrio mental no se verá perturbado. ...La verdadera no acción es preservar la compostura interna y liberarse del apego”.

También, conocer esta unidad-una-única, Brahman-Atman, es ir hacia ella
como con-contracción a la vez que concentración. Dirigirse al centro, hacia la unidad con espíritu de unidad y unión, místicamente. El conocimiento se presenta como una forma excelsa del ascetismo: jñânatapah (v. 10) que purifica la pasión, el temor y la ira (raga, abhaya, krodha)

En el v. 39 “quien tiene fe (sraddha), tiene sabiduría; quien vive en la armonía del si mismo, cuya fe es su vida y encuentra la sabiduría, pronto halla la paz suprema” (sraddhâvâmi labhate jñânam…jñânam labdhva parâm sântim). El enemigo, es descripto en este momento como la duda o la carencia de fe: asraddha: “v. 40 quien tiene su alma inmersa en la duda, está abocado a la perdición, para el alma dominada por la duda, es imposible alcanzar, ni en este mundo ni en el mundo supremo, la felicidad”.

Es muy importante observar la introducción del plano psicológico en los finales de los capítulos II, III, y IV, dan regulaciones especificas en torno al
ordenamiento psíquico: en tanto que el capitulo II muestra el proceso general de deconstrucción de la psique y su ordenamiento desde el control de los sentidos, el III enfatiza en el deseo y la ira, en tanto que el IV en la duda y la carencia de fe. De esta manera el texto muestra un dato esencial: si el plano psíquico no esta debidamente organizado, ordenado, equilibrado, la búsqueda espiritual es imposible.

4d) En el capitulo V:

Nuevamente se muestra la superación de la alternativa entre la acción y la
inacción planteada anteriormente y la elección parece plantearse entre el camino del yoga concebido para todo hombre y el del sannyasin. Debemos recordar que los sannyasin, renunciantes, son una herencia ascética que tiene su movimiento propio y ajeno al ámbito brahmánico y védico; posteriormente, la introducción del ascetismo en la tradición se verificará con mayor fuerza dentro de la tradición del Vedânta. Entretanto, el BG muestra el punto de engarce de las diversas traiciones y como ellas comienzan a interactuar.

El movimiento de integración entre el movimiento ascético y el brahmanismo se ubica alrededor del siglo IV a JC. “…Los grupos de ascetas que surgieron a partir de ese momento se conocen, entre otros nombres, como sramanas (en pali, samana) “los que se esfuerzan”, y buscan la liberación por medio de practicas ascéticas. No tienen hogar, dependen de las limosnas (bhiksa) para alimentarse y minimizan, en diversos grados, sus posesiones materiales. El budismo, la primera religión universalista, se originó en estos grupos de igual modo que el jainismo., Tanto el budismo o como el jainismo rechazaban el Veda como
revelación y favorecen la práctica del ascetismo, en el caso del jainismo, y de la meditación en el caso del budismo. En efecto, estas primeras tradiciones de renuncia al mundo no pueden ser comprendidas de un modo aislado, ya que existe una fecundación cruzada de terminologías e ideas, el budismo influye en la religión de renuncia brahmánica o la absorción meditativa de que se habla en las escrituras budistas, los jhânas (pali) o dhyanas (sánscrito)…. Estas tradiciones de renuncia al mundo ofrecieron una nueva visión de la condición humana que llego a incorporarse, hasta cierto punto, a la visión del mundo del cabeza de familia brahmánica…”.

La compleja interacción y los diversos pasos de esta simbiosis entre los renunciantes y la cultura brahmánica en su expresión cuádruple de las cuatro castas y sus estadios vitales (varnasramadharma), extremadamente compleja, es reseñada por Flood, aunque sin duda Heesterman y Olivelle presentan los trabajos más relevantes de la última década al respecto. Ahora bien, esta complejidad es sintetizada por Arjuna en su pregunta inicial: cual es lo mejor o la alternativa entre el yoga y la renuncia. Naturalmente, uno de los temas a considerar acá, y que ya ha sido introducido, es que Arjuna no es un asceta.

Está en el mundo y expuesto al devenir mundano, incluido el proceso kármico con sus aspectos colectivos, por los cuales la experiencia generada por su propio karma no puede ser suprimida de golpe, no cuadra a su situación ni de casta, ni de meta en la vida (artha), ni a su estadio vital (asrama). Así, la primera diferencia, y expresada en términos modernos, es entre renunciar y reprimir. No se puede renunciara aquello que no ha sido experimentado y que ya está en curso de serlo (las semillas sutiles de la experiencia).

"...Tanto el camino de la renuncia, como el camino de la acción desinteresada nos llevan al estado de Dicha Suprema...". El v. 2 parecería subrayar el karmayoga; y respecto de la diferencia entre samkhya y yoga, en la práctica se presentan sucesivos. Otro punto interesante es como la enseñanza contempla permanentemente los distintos niveles de conciencia. Entonces, Krishna explica el problema de la acción o la renuncia también en función de tales niveles. Así dirá que la acción es mejor y conducente para quien aun ignora la unidad de todo, pues todavía actúa desde la esfera del yo-ego, en la situación de opuestos, en la acción confrontante y discriminativa y aun no está en condiciones mentales-espirituales de renunciar sinceramente, luego lo que haría es reprimir, y esto es nefasto.

Distinto caso es la enseñanza del v l0: La acción centrada, dedicada, y purificada. La fuerza para ello parte del amor-devoción, éste ya había aparecido en IV.9: “yo les recibo en mi Amor” Interviene la noción de ojas en su aspecto físicomaterial, tejas en su aspecto energético-psicológico. Hay paz y fuerza que nacen de la devoción, y este proceso tiene cuatro pasos: pureza de mente, conocimiento, renuncia a las acciones, devoción por el conocimiento. Es necesario considerar los términos que aparecen en este contexto, por ejemplo, el versículo 7 introduce el concepto de visshuda, que en su forma adjetiva debe comprenderse como purificación. Este término, también, en su forma nominal, sustantiva, es el nombre del chakra o centro energético de la garganta en el contexto de la descripción del cuerpo sutil tal como la conocerá el yoga medieval.

Desde tal significación, tendrá que ver con la separación entre el tronco y sus significancia biológicas y comunitarias, y los ámbitos superiores del ser, representados en la cabeza y relacionados con los planos psíquicos –la mente y sus procesos- y el plano espiritual –la conciencia- , es decir, si el tronco y la cabeza representaran dos distintas calidades de estadio vital, esta claro que no se puede pasar de uno al otro sin una extrema purificación: visshudda, y así se dice en el v. vijitatma jitendriaya (v 7, someter los sentidos) luego así el ser puede estar “más allá de la acción aunque actúe”. Nuevamente reaparece el tema de los sentidos como punto de inflexión. V. 8 es traducido por Mascaró por pureza y libertad.

El tema de la renuncia aparece tanto a través del termino sannyasa, como del abandono. En este caso, la raíz es TYAJ (y sus derivados desde el v. 11), que podría traducirse no solo como renuncia sino como abandono. La advertencia, reiterada es a quedar fuera del proceso del yoga y sus efectos: ayukta kamakarena (desintegrado por causa de los deseos), queda atado a los frutos. En la presente instancia, queda muy claro el deseo como el motor sutil de la acción, y tal noción deriva claramente de la tradición de los sannyasin que también influyen dentro del budismo.

Comienzan referencias concretas a las prácticas yóguicas corporales a través de la metáfora del cuerpo como el castillo de las nueve puertas (v. 13) navadvâre pure dehi, así como una constelación de términos relevantes: manas, para la mente en v. 13, svabhava, la naturaleza propia v. 14, y buddhi v. 17. Los versículos 14 y 15 reiteran una perspectiva fundamental en la comprensión del origen del mal en la filosofía india. Dios no es responsable de la calidad ética de las acciones, éstas se ven oscurecimiento debido al desconocimiento: ajñâna.

Es decir, la responsabilidad subjetiva del mal queda en cierto modo, morigerada: ciertamente no es obra ni de Dios, y los hombres se ven arrastrados, literalmente, por las fuerzas de la naturaleza que operan en tanto y en cuanto, no predomine la conciencia superior. En este caso, es inevitable referirse al III……y a otros párrafos ya señalados. Tal proceso de la naturaleza debe entenderse como una impureza. Veamos el texto: “…”El señor del mundo se halla por encima de los actos y operaciones del mundo, así como del resultado de tales actos: la acción de la naturaleza sigue, empero, su curso. Las malas o buenas acciones de los hombres no son obra suya. La sabiduría se halla oscurecida por la inconciencia (en realidad, por el desconocimiento: ajñânena ‘vrtam jñanam), y ello les conduce a la deriva…”

4e) El capitulo 6 y su paralelo con el YS

Este capitulo recibe el título de "El verdadero Yoga", según varios estudiosos tales como Radhakrishnan, y su particularidad es que posee grandes similitudes con el planteo que hará posteriormente, el Yoga Sûtra. Hill lo denomina "Meditación" Su introducción nos muestra el camino del renunciación y el de la acción con desapego, uniendo las enseñanzas del sâmkhya y del yoga como una y el misma.

Por tanto, se impone hay que hacer lo que hay que hacer, y éste es un nivel de renuncia particularmente aplicable al hombre que aun se desenvuelve en el mundo común. Tal hombre está en el camino de la sabiduría: "...Cuando un sabio alcanza los estados más altos del yoga, sabe que el camino a seguir es el de la acción...".

En el versículo 4 se insiste en la noción de abandono de la voluntad o propósito egoico: (sarvasamkalpasamnyâsî) y v. 6 la mente (manas) como la única amiga o enemiga, (badhur artmâ’tmanas tasya). El hombre, el yogi, pacificando su mente manas, debe alcanzar la paz suprema: prasantasya. El abandono de los propósitos, o voluntad como traduce Mascaró, está correlacionado con el final del BG en XVIII.71 cuando Krishna pregunta si ha entendido. Entonces Arjuna dice, si, y como he entendido puedo decir: “hágase tu voluntad”. Reiteradamente Nuevamente, la entrega aparece como consecuencia del entendimiento. El término utilizado para propósito o voluntad, es sankalpa.

He aquí las enseñanzas del yoga práctico, la disciplina de la mente y del cuerpo, la introducción en el trabajo interno, una vez comprendida la postura espiritual indicada en los capítulos precedentes. Prevalece ahora la experiencia interior:"...él ha escalado las alturas de su alma y con ecuanimidad contempla a sus parientes, amigos y compañeros al igual que a los desconocidos, los que te muestras indiferencia, e incluso a aquellos que le odian. El ve a todos iguales desde ese estado de paz interior...".

Radhakrishnan observa que "...Entre los versos 10-22 se enseña la fijación de la mente sobre su objeto. Este es el reposo del espíritu liberado en su propia absolutez y aislación. El si mismo se regocija en si mismo. Es el Kâivalya del purusa del Sâmkhya, aunque, en el Gîtâ viene a identificarse con el estado de bendición en Dios...".

En conclusión:

Bajo cualquiera de las nociones apuntadas en términos de la idea de ascetismo concluimos que, para el hindú medieval, fallar en el desapego, ya sea tal como se entiende en el mundo del BG o el los tratados ascéticos, es caer bajo el dominio del cuerpo, la materia y la dimensión perecedera de la manifestación. Es confundir la realidad. Así, debemos preguntarnos, ¿qué es el cuerpo? (deha), responde Râmânuja,”… (El cuerpo) es la conglomeración de elementos de prakriti que ha desarrollado una cierta naturaleza y estructura, es esencialmente no espiritual o no conciente, y esencialmente transitorio. La prakriti, una de las tres categorías que construyen el universo, puede como tal puede ser eterna, pero sus formas corpóreas son perecederas. Pasa eternamente de un estadio al otro, del estadio de sutilidad, que es la causa a aquel de grosor, la cual es su efecto…completamente diferente de esta no conciente prakriti, hallamos el Atman, la esencia espiritual y principio conciente…”. El ascetismo de votos estrictos, el anacoreta errabundo de los bosques se ha transformado en un hombre de acción, en un héroe, con ello, el ascetismo ha devenido entrenamiento del alma y las características externas que lo definían pasan a instalarse en la disciplina interior de la mente. La pasividad del ermitaño ha sido desplazada. La acción no puede abandonarse pero si deben hacerlo sus frutos.

Es decir que en cuanto a lo que se requiere para ser un héroe y un asceta al tiempo, es imprescindible recuperar la dimensión de libertad en el campo de las acciones, por ello, la idea central es purificar la motivación, librar la lucha interior y lograr el desapasionamiento, lo cual, en la situación vital concreta, requiere evaluar en cada instante los patrones y los valores que se derivan del nivel de conciencia o comprensión espiritual activo y actuante.

La clásica terminología tapas, vairagya, sannyasin, debe ser reformulada. He aquí un ejemplo aportado por T. Leggett:

Este autor nos recuerda que el Gitâ enseña que el contacto de los sentidos trae frío calor, placer y pena. Vienen y va, son impermanentes, deben soportarse con coraje, y al respecto aclara. el primer par, calor y frío tienen que ver con la experiencia sensorial, el segundo tiende a ejemplificar reacciones interiores.

La mente se modifica en consecuencia y el hombre ignorante padece una falsa identificación con ella. En el segundo caso hay una modificación mental de la forma que evoca una reacción o estimulo interno, algo interior atestigua estoy y en tercer lugar el si mismo se identifica con la ignorancia diciendo, yo sufro esto.

El metodo para soportar el primer par es el mencionado tapas o calor ascético purificador ya mencionado.

El de soportar el segundo es el desapasionamiento o vairagya.

La unión de tapas y vairagya conduce a tyâga, dicho en nuestros términos, purificación y desapasionamiento permiten que la acción se torne ecuánime, armoniosa, central y sustentadora. El hombre es convocado a cumplir el destino que lo constituye pero al hacerlo no puede escapar la prueba que abre las puertas del cielo: discernir entre lo deseable, lo necesario y lo libre.

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