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“...Savitri, Dios de
la Inspiración, envió a la mente con sus poderes a inquirir la
verdad. Por su gracia, nuestra mente esta unificada con la suya, y
nos afanamos cuanto podemos por alcanzar la luz.
Savitri, la
inspiración, presta vida a nuestras almas, y asi estas lucen con luz
esplendorosa.
El unifica la mente y
sus facultades y guía nuestros pensamientos a la región celeste. Los
videntes del dios que lo ve todo mantienen la mente unificada con
sus pensamientos y cantan la gloria de Savitri, que ha asignado a
cada hombre su quehacer... ”Svetasvatara Upanishad".
“El hombre cabalga
entre el karma (destino) y el conocimiento”. Esta antigua enseñanza
india, apunta a señalar la doble opción que se abre ante la
existencia humana. Para la tradición hindú, el propósito de la vida
es recordar la verdadera naturaleza, esencial y espiritual, de la
existencia. La falacia del yo, las trampas de la dualidad y las
ilusiones de la mente se resuelven cuando se despeja el camino hacia
el corazón.
No es tarea fácil.
Los escalones que a ello conducen son las diversas situaciones que,
como enigmas, se plantean en el desarrollo de nuestra vida. La
respuesta puede conducir a la repetición y el agravamiento del
destino: perduraron del condicionamiento (karma) o a su alternativa:
comprender, a través de nuestro suceder, la eterna presencia,
inteligente y amoroso de lo divino en cada paso de nuestra
existencia. Es este el camino del dharma, del corazón, y el éxito en
él depende de haber superado la mente, y con ella, el egoísmo.
Imagen de tapa: Ganesha, tallado en piedra, s XIV.
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